Bell es una hija más. La rescatamos de una casa donde nació de madre fox terrier y un poodle toy que andaba por ahi... La dueña quería deshacerse de los cachorros lo antes posible y me cobró $10.000 por ella. El estado en que estaban esos cachorros haría llorar a cualquiera. Llenos de pulgas, sin alimento y expuestos a todo el frío y la lluvia de Julio. Me partía el corazón no haber podido llevarme a todos sus hermanos. Bell fue la única que se quedó atrás y miraba a mi hija con carita de pena. Los otros saltaban para que los tomáramos. Así fue como elegimos a Bell. Ella nos eligió a nosotros. Porque en el mismo instante en que la subimos al auto, su carita cambió.


Bell llegó en un momento difícil a nuestras vidas. Estaban pasando muchas cosas. Me había separado hace poco y había recibido una noticia muy triste... que no podría volver a ser madre. Con ese dolor en el corazón, llegó Bell para acompañarnos y devolvernos la alegría. Parecía que ella sabía nuestro estado de ánimo y cada día se esforzaba por sacarnos una sonrisa, o por lo menos para mantenernos ocupadas con sus travesuras. Bell comenzó a crecer y se convirtió en una perra / humana. Muy preocupada por nosotras, cada mañana nos saluda con mucha alegría, tanto así que nos llenaba de besos y abrazos!, Además es nuestra compañera de paseos. Vamos a todas partes con ella!. siempre que se pueda.


Con el tiempo, la llegada de Bell hizo que mi ánimo cambiara, y me dio la fuerza para intentar una vez más eso que tanto quería. Ser mamá por segunda vez. Con cero esperanzas por parte de varios médicos y con muchos prejuicios en el aire, lo intenté nuevamente con un donante. Y adivinen...


Al respecto, creo que no hay mucho más que decir. Pueden ver las fotos de Bell... éstas lo dicen todo. Ella fue parte de este milagro desde que llegó a nuestras vidas. Porque si yo no hubiese estado bien anímicamente, nada de esto podría haber pasado. Ella es una madre más para Agustín. Es su protectora, desde el minuto que supe que venía. Y cuando llegó el momento de nacer, Bell estuvo a mi lado, acompañándome y dándome muchos besitos perrunos, hasta que ingresé a la clínica. El resto lo pueden ver en las fotos de la galería.

Con éste primer texto, quería presentarles a mi familia, ellos son lo que más amo en esta vida. Y doy gracias cada día por mis hijos, por haber elegido tener a Bell y por el camino que seguí.

Ella me enseñó muchas cosas, y una de ellas es que la vida te sorprende y que todo puede cambiar en un segundo, si uno deja que las cosas pasen con humildad y agradecimiento. Y por sobre todo nos enseñó que nunca, pero nunca hay que perder el entusiasmo de seguir adelante, de saber que las cosas mejorarán y que los milagros si suceden.

Ella ganó una familia que la ama, y nosotros ganamos una amiga, hermana y mamá que nos llenó de amor y esperanza.