Blanca es mi hija mayor, hoy tiene 7 años y llegó para alegrar mi corazón al convertirme en mamá por primera vez. Siempre tuvo una fascinación por los animalitos, como todo niño. Pero había algo en ella que sobrepasaba lo normal.


Hasta ese momento, no teníamos mascotas en nuestra casa. Tampoco era una opción para el papá de Blanca, lo que nos dejaba a ambas muy tristes.

Después de mucho insistir, acordamos regalarle un animalito que pudiera vivir en un departamento. Fue así como llegó Motita. El cuye que pueden ver en la foto.

Sin embargo, no era una mascota muy sociable, Blanca dejó de prestar interés a Motita y comenzó a insistir en que quería un perrito. Su tristeza por no poder tener hermanos y más aun no poder tener una mascota la llevó a ser una niña ansiosa, un tanto egoísta y triste a veces, cuando recordaba que no podría tener ninguno de los dos.


Hasta que un día llegó Bell! No dabamos más de felicidad! Al fin teníamos un perrito. Fue en ese momento que tuvimos que buscar un nuevo hogar para Motita, fue triste, pero necesario, ya que corría serio peligro con Bell. La recibieron en el zoológico de Quilpué, donde quedó muy feliz con su nueva familia. Eran miles!!! Eso nos dejó tranquilas ya que tendría una gran gran familia.


, Nuestra vida cambió mucho, en buen sentido. Salíamos a pasear, haciamos más ejercicio, ella aprendió sobre la responsabilidad y el amor a un ser inocente y agradecido. Fue así como un día me dijo. "mamá, sabes que quiero hacer cuando sea grande?,.... quiero hacer un Hotel para perritos. Donde ellos estén libres y felices, donde estén con personas que los aman como nosotros, sin importar la raza. Todos serán bienvenidos!" Así fue como surgió esta idea, la cual después de unos 3 años, comnezó a sonar fuerte en mi cabeza. Hoy es una realidad.


Las buenas ideas salen del corazón, y si uno sigue su instinto y trabaja duro para conseguir lo que ama, podemos decir que tenemos el mejor trabajo del mundo. Cuidar a el mejor amigo del hombre, a nuestros hermanos del corazón con el mismo amor, que le da su dueño.